Fidel la lía

Lía se ha liado por sí misma y con total nitidez. A Iván lo han liado como un puro a punto de ser fumado. Yo me lío. Si todos nos llegamos a liar contra el Gobierno de Cuba no podrán callarnos.

Todo porque esa belleza usaba un zapato que decía: Abajo Fidel. Todo porque el hombre del eterno uniforme se sintió arrastrado por el Coppelia. Porque mientras ella caminaba él sintió como era aplastado. Entonces vino el dedo multiplicador acusándola, metiéndole el miedo como dedo en el ojo. La detuvieron. Le tiraron una foto congelada donde ella se liaba. Pero es lista, valiente, y bella.

Yo me lío. No queda otro remedio que liarse. Vamos a ver si pueden liar a todos los que se alíen contra ÉL. Vamos a ver si son capaces de fumarse a todos nosotros, los liantes, los liados.

La comunidad internacional debe saber cómo Fidel la lía en Cuba. Por suerte no estamos en los años ochenta sino en el siglo 21 dónde todo se sabe.

A liarla, caballeros¡

ACRey.

Fugaz estampa en la barra

Tenía un culo precioso
Un cuerpo estilizado como un alfiler
Vestía como la clase media alta o burgués
llena de accesorios que resaltan
la frescura o el detalle de los cuerpos
una pulsera o varias en la muñeca
un collar de esferas deslumbrando al cuello
También tenía una braga asomándose
la moda de mostrar lo más interior de uno
no importa dónde
la necesidad aquella de publicar los colores preferidos
De su pantalón salía además la etiqueta blanca
como una lengua
Su mano huesuda daba vueltas al café
la otra hojeaba el periódico de un mundo imperfecto
o de un país con nudos
Era alta así como son altos los postes
del alumbrado público
y uno que no es un árbol
Nosotros que en general tampoco
somos de palo
o de madera pobre desechable

a.c.rey.10.2008

Viaje de ida, ¿viaje de vuelta?

París la engulle como una turista
una flor cambiante de los Campos Elíseos
una torre, un bar, una foto
una conversación francesa a ratos light.

Oh, París.
Devuélvela completa
de sueños y alegría extraterrestre.
Devuélvela sin fecha de caducidad,
introvertida de Sena
y aguas suyas.

Oh, ciudad del amor común y efímero.
Vela porque el triunfo sea nuestro,
porque flechas de realidad sin plumas
se disparen con nuestro arco,
y hieran,
y sanen.

París le belle époque
la ciudad del arte y la revolución
de Guillotin
de Luis decimosexto
y otros que han perdido la cabeza,
por ella.

París que aún no conozco
del todo que quisiera
pero que viajé en metro hubo una vez
al lado de un acordeón moribundo
a los pies del abismo
sumergido en una melancolía de película.

S´il vous plaît, París.
Devuélvela embriagada de río,
feliz de hierro
y campiña verde
como tapiz de medianoche,
como si te fuese la vida en ello.
Esa vida bohemia que te encasquetaron
y que me gustaría vivir.

S´il vous plaît, París.
Devuélveme.

a.c.rey.10.2008

La Lenin (3)

La Lenin (1)
La Lenin (2)
Otro acto grave de indisciplina era el sexo. En tanto tiempo, tantos años juntos en régimen de confinamiento, era probable que profesores y alumnos pudiesen tener sexo. Y tuvieron. Hago constar que tuvieron. A algunos les expulsaron de la escuela, otros se llegaron a casar por amor verdadero, después de ambos terminar el tiempo escolar de permanencia en La Lenin y circular por la escuela de forma clandestina. Hubo también sexo como premio o valor negociable, de algunos profesores, por entregar originales de exámenes antes del período de pruebas, (unidad 1) fraude escolar con todas las de la ley. Tremendo escándalo, recuerdo bien. Pero el acto sexual más multitudinario tuvo lugar en la unidad 1. Se trató de una orgía espectacular entre alumnos que no tuve el gusto de observar y por tanto desconozco quién estuvo o si hubo profesores también. Sin embargo, la noticia es tan verídica como que la estoy escribiendo. Automáticamente voló la información por todos lados como el viento. Corrió el rumor de orgía en la 1. Uno de los incontables pecados que el gobierno de Cuba se esforzaba en evitar había ocurrido en una escuela aparentemente especial e inofensiva.

Creo en general, que había más indisciplinas que alumnos disciplinados. Y claro, visto así, yo debía ser subnormal o raro o muy bien educado o tonto, pero para nada “mosquita muerta”. Es que pasaban cosas que superaban con creces lo político o social o éticamente correcto. Desde grupos enteros que se plantaban en el aula “para mofarse del profesor” hasta que este lloraba delante de sus alumnos, hasta actos vandálicos que no eran ni graciosos como verter cubos de orine o mierda en la cabeza de la gente que pasaba por los pasillos de la escuela (Unidad 2). O tirar periódicos encendidos dentro del aula hasta aflojar bombillas para no ir a clase más allá de las siete de la tarde cuando ya era de noche. Recuerdo que al día siguiente le cayo esta bombilla a una chica en la cabeza y por suerte salió ilesa. Un día un alumno “guapito” le pegó con un palo a otro en la espalda que le desprendió un riñón (Unidad 2), solo porque había inspección de cama y la del “guapito” tenía arrugas y por lo tanto mal hecha. Tal era la exigencia, la locura disciplinaria por todos lados que provocaba rebeldía descontrolada. Aquello era la prueba viva de que es imposible controlar a más de 4000 alumnos encerrados 6 días a la semana.

En un sistema estudiantil acotado y controlado so pena de ser expulsado de la mejor escuela del país, la educación política a favor del gobierno estaba garantizada. Así nos hacían ver todos los días el Noticiero Nacional de Televisión a las ocho en punto de la noche, sentados, toda la Unidad, en la plaza central. Inmediatamente después pasábamos a las aulas para estudiar hasta las diez de la noche -sólo había un día a la semana de recreación, el resto estudio- pero antes nos hacían leer el periódico Granma, a conciencia, porque al día siguiente habría una pruebita simbólica de actualidad nacional e internacional. También recuerdo que había una asignatura de preparación a la defensa o algo así. Nos hacían arrastrar bajo alambradas portando réplicas de fusiles AK de calamina. A pesar de tanto empeño político para minar las mentes jóvenes algo debió salir mal porque la mayoría de la gente que conozco y que han pasado por La Lenin se han ido del país. Quizás el hecho de salir mejor preparados intelectualmente nos hizo ver pronto el verdadero estado/Estado del país, la verdadera naturaleza de todo el sistema socialista. Y la única respuesta, la más probable de las posibles soluciones, era abandonar Cuba.

Seis años son muchos años para intentarlos resumir. Hay más cosas que vi y no cuento. Más cosas que hice y no cuento. Más anécdotas de otros que doy por cierto y no cuento porque cualquier cosa es posible cuando se trata de una juventud cautiva, una edad sacrificada por una futura intelectualidad aplicable al bienestar del país. Nadie debería tener el poder de imaginar un futuro mejor con un presente peor. Nadie debería poder decir “ en nombre de lo mejor para todos” hoy “tenemos a ratas de laboratorio adoctrinadas”. Nadie debería decirnos qué hacer, cuándo, y qué comer a cambio de una formación mejor, y de paso, chantajear a los padres y a la sociedad. Nadie es Dios. Nadie.

Pero ha sucedido.

ACRey.

La Lenin (2)

La Lenin (1)

Podían existir a la vez cerca de 4000 alumnos divididos en 6 Unidades con sus respectivos comedores, plazas de reunión, albergues y aulas. Todas con sus direcciones estudiantiles. A nivel de escuela general había un gimnasio, cafetería, fábrica de pilas o de radio, hectáreas para siembra de cítricos y hortalizas, pista de atletismo y piscina.

No tengo ni idea de dónde Fidel sacó la teoría de “estudio y trabajo”, el caso es que lo llevó a la práctica de la forma más categórica. En la Lenin los propios estudiantes limpiaban la escuela de arriba a abajo, de izquierda a derecha, por todos lados veías a los alumnos limpiando aquellos pasillos inmensos semejantes a pistas para aviones, además de hacer guardias por las noches de forma esporádica. Y encima limpiar los propios albergues de los alumnos, rotativamente. Esto era lo peor, higiénicamente hablando. Tener que limpiar aquellos baños de mierda rebosantes y tupidos la mayoría, y las duchas con un sarro negro en las uniones de los azulejos que daba grima ducharse, porque limpios, lo que se dice limpios, no llegaban a estar.

Una o dos veces por semana había sesiones de trabajo dónde los alumnos trabajaban en la fábrica de pilas, o sembraban hortalizas en el huerto, o servían y fregaban bandejas de aluminio en los comedores de los estudiantes, cortaban, con machete, las malas hierbas de los campos de naranjos… De esto último tengo muy malos recuerdos porque con 12 años ir al campo a cortar hierbas con un machete de empuñadura plástica que mi mano casi no podía asir, era del carajo. Ahí fue cuando tuve mis primeras ampollas y mis primeros callos. Los trabajos eran rotativos, por lo que, si al final había que trabajar, era preferible trabajar en el comedor limpiando bandejas, o servir comida.

Al principio la comida no era mala si pensamos que había yogurt, pan abundante, carne, pescado, frijoles, arroz, leche, pero la calidad no era buena, pienso que se cocinaba a “matacaballo” a “noimporta” a “daigual”. De esta forma bien te podías encontrar unas piedras inmensas en el arroz capaces de romper muelas, o sacar los granos amarillos duros aún en su vaina que les llamábamos “machos”. Si daban pescado sería el pescado más espinoso del mundo, que cuando terminabas de sacar las espinas ya no tenías hambre. Hubo un tiempo en que la cogieron con dar tiburón. Y un tiburón no muy limpio sabe a puro meao, amoníaco en el estado más vil. Pero comíamos que era lo importante. La adolescencia en alimentación es una máquina traganíquel. Pero también había cierta hambre. De otro modo no se puede explicar que los domingos cuando llegábamos a la escuela lo hacíamos cargados de comida – suponíamos – para toda la semana, pero nos atragantábamos el mismo domingo por miedo a que otros nos robasen la comida mientras durmiéramos. También habían alumnos que robaban en los almacenes de comida y en los comedores de la escuela. Los más atrevidos, los que no tenían nada que perder, se organizaban en pandillas nocturnas para atracar los comedores, luego el botín de pan, yogurt, jamonada (falso jamón o de origen impredecible), se repartía en el albergue. Comí de esto alguna que otra vez pero nunca robé porque yo sí tenía mucho que perder.

Cada alumno tenía un tarjeta de disciplina que se iría llenando según las indisciplinas que uno cometiese. Cuando se llegaba a un cupo de indisciplinas te quitaban el “pase” y podías empalmar en la escuela 15 días seguidos. Con actos tan grave como “robar comida” te podían expulsar de la escuela. Hubo profesores que subidos al carro que da el poder escribieron en estas tarjetas disciplinarias cosas tan ridículas como que alguien iba corriendo por el pasillo, o que no cumplía con la fidelidad del uniforme: pantalón azul oscuro ancho, camisa celeste con distintivo rojo en el hombre derecho, las niñas, saya azul oscuro ancha, medias blancas hasta las rodillas, camisa celeste con distintivo rojo en el hombro derecho. La uniformidad. El país entero uniformado, por edades, por color de escuela, por color de años de educación, la simplicidad de analizar a cualquiera con solo ver su uniforme, una herramienta más de control, una forma más de recordar que gracias a la revolución la gente se viste.

Continúa en otro post…

La Lenin (3)