Concierto White, en Cuba

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Está claro que conozco lo necesario sobre este concierto -ya pasado- Lo que pasó antes con los de Miami y con los propios protagonistas de Juanes y Miguel Bosé. Sin embargo hasta hoy, no he visto la necesidad de apuntarme a la comparsa.

Suena perfecto y hasta romántico hacer un concierto por la Paz, pero en Cuba todo suena a egocentrismo. Así que la Paz volaría en círculos, condicionada, y obligada a vestir de blanco. No sólo demostrado por este vídeo, sino también visto y escuchado en el programa “Salvados” de la sexta. Buscad en Youtube a ver si alguien lo cuelga.

Desconozco si Juanes y compañía han hablado públicamente del incidente en el Hotel Nacional, pero deberían hacerlo así como se hizo publicidad del tan esperado concierto pacífico. Pero, ay¡, fueron advertidos. Cuba siempre quiere (su gobierno) prevalecer, ganar, amañar hasta la Paz misma para sus propósitos de oveja víctima.

Queda demostrado, muy a pesar de nosotros los pacíficos, que Cuba necesita inventarse palomas.

Lo siento mucho por Juanes, Miguel, Olga, y los Orishas.

El poder cubano está podrido¡

Caballos y Domadores

El Burgo del Ebro. Una cuadra. Un corral. Un picadero.

Los caballos trotan majestuosos. Trotamos. Los caballos bailan a ras de la tierra, aquellos terrones de arena traídos a menos, así como nosotros comemos carne en una parrillada al aire infesto. Atmósfera a la brasa. Calor a los pies herrados de los caballos. Estribos que doman. Arreos que doman humanos en bullicio. Un cajón. Una música venida a más de Andalucía, mientras corre cerveza y vino en bota.

Gigantes animales de crin al viento. Hermosos. Nosotros bellos por minutos, y por unas horas, absortos del mundo encarrilado y domado. Nosotros. Los caballos en círculos forrados de un sudor blanco como no son sus dientes. Las correas que doman, las zanahorias del premio. Cuello corvo, crin trenzada,  y patas que se mueven al estilo marcial de ejércitos antiguos.

Lenguas húmedas de caballo en las manos. Músculos tensos. Ojo azabache. Otros ojos. Nosotros estábamos para vivir, y los animales para beber en lata y en bota.  El mundo galopaba. Llegamos.

¡Karamba!

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Zaragoza. Sala Oasis. Muchos cubanos. Muchos españoles.

Sale el grupo cubano Karamba con el cantante protagónico enfundado en un gorro de invierno y unas gafas oscuras. Era de noche, y sólo hacía 18 grados. Música mezcla en las voces que cantan, en la tumbadora, en el piano, en la batería, en las guitarras eléctricas. Fusión termonuclear de ritmos difusos. Exceso de guitarras, y acordes tipo jazz, tipo blues, tipo salsa, tipo tecno, y pop, y funky, y reguetón. Al final había que escucharles. Pero.

¡Caramba¡ Algunas notas no aparecieron, o se olvidaron en la alegría rebosante del grupo, antes y durante. Chirriaban guitarras como bisagras mal engrasadas. La voz. Oye, las voces como patatas sin pelar, como grumos. Pero había que escucharles, y ver sus ademanes de la más pura escuela cubana de música. ¿Identidad? ¿Soy el rico mami ven pa´cá, en un par de ademanes tipo abanico, es identidad? Pero.

¡Caramba! ¡Al fin! Algo cubano que no parece “extrictamente” cubano. Se nota riesgo. Se respiró el hecho de huir del son, y de la salsa, y del songo, y de la Vieja Trova. Algunas canciones sobrevivieron a las carambolas de la noche. Otras aún duermen. Pero chico, ¡qué frescura más compacta¡ Todo fue diferente. Caras ámbar. Luces de colores y volumen arrollador.

El Karamba máximo se quitó su gorro de invierno y dejó ver su pelo afro años 70´s. El otro Karamba, el rubio, con gafas y sin proyectar la voz, pro-yec-tar, se dice. Pero bien. En general de 10 un 7 a toda la banda, a la Sala Oasis, y a los técnicos. No así a la cerveza con precios de alcurnia. ¡Caramba!

Es como decir: ¡Bienvenido Karamba!

¡Y hasta la próxima!

Días de oficina

Los días ahora saben a oficina, a PC, a soniditos huecos del teclado. Huele a orden y a desorden. Huele a papeles técnicos encima de una mesa, y a papeles digitales dentro de una pantalla. Los días ahora son días sin tiempo, sin sol, con sol blanco y alargado encima de cada cabeza. Cada hora se pierde en el abismo del cumplimiento y la responsabilidad, se consume, se fuma por sí misma. Huele también a café de máquina automática, a cucharilla de plástico, a moneda que cae por las tripas de un armario eléctrico, y semi-inteligente.  Ahora no hay marcha atrás, ni se necesita. Ahora la prisa, el veloz suceder de los minutos iguales a todos los minutos.

¡Encontré a Susan!

Fuente de foto: Guerrero Noticias

Hace un tiempo escribí esto.

Entonces se me antojaba que mi empleo se llamaba Susan. Así que, busqué desesperadamente. Hasta que hace 3 días la encontré, y ahora vivo con ella 8 horas al día.

“Corren tiempos difíciles”.

Y más que correr, hay que echar carreras para llegar primero. O más que llegar primero, la meta es la que tiene que llegar a uno, dado que difíciles son estos tiempos.

“Corren empleos difíciles”.

Susan se escondía, ¡y de qué manera! Detrás de una página web. Detrás de un anuncio en el periódico. Detrás de un amigo interrogado. Detrás, detrás, de todo impedimento, de toda entrevista, de todo cuestionario psicológico. Pero si estoy cuerdo y valgo un pimiento¡ – me decía. Y Susan, esa chica, no sabía cómo era.

Pero ahora lo sé. Es la mejor Susan del mundo¡

Sin embargo, no puedo recomendar nada a otros que buscan a su Susan, acaso esperar, y morder otras historias, vivir otras vidas. Nadie escarmienta, ni aprende, usando una ajena cabeza.

¿Qué decir pues? ¡Estoy satisfecho!

También puedo decirles: ¡Mucha Suerte!