William Eugene Smith, visto en Zaragoza

Foto:x.a.c.rey. (Tríptico de la Exposición de W.Eugene Smith)

Ya acaba la Exposición de la Lonja sobre William Eugene Smith, Zaragoza.

Tarde llegué para enterarme quién era Eugene, pero el tiempo es blanco y negro, y tan triste como la guerra.

Grandes fotografías de la pobreza en contradicción con la voluntad médica de aliviar calamidades.

Gran fotografía de un soldado con un recién nacido entre las manos.

La tristeza es fea tanto como la verdad. Esa verdad real que sólo vemos cuando gente de sangre fría la retrata. Y desde luego, hay que tragar en seco, y ser un tipo consciente de lo que se hace bajo cualquier circunstancia.

Ofrezco Cementerio Nuclear

Por estos días ocurre un debate insólito en España: “La lotería de un Cementerio Nuclear”. El Gobierno lanzó el caramelo al aire y varios pueblos pelean por comérselo. El PP tira átomos a la cabeza de Zapatero, y este ofrece núcleos sabrosos de beneficio y prosperidad a quién sea el elegido.

Cementerio nuclear = Muuucho dinero + Empleo + Pueblo miserable con ínfulas de Gran Ciudad.

Esta situación recuerda un poco a las películas del Oeste cuando venía la Empresa del tren a poner vías por tierras y pueblos que peleaban a punta de pistolas, por tren sí, y por tren no. En el fondo del asunto vivía la “Prosperidad”, el desarrollo inevitable que trae consigo la tecnología.

También en el fondo estaba la cuestión de una señora hermosa y un caballero guapo de armas tomar. Hoy por hoy, la Vicepresidenta no es tan guapa como la pintan, ni Rajoy tan caballero. Pero el desarrollo industrial debe continuar y alguien debe albergar a las pobres difuntas partículas. Al menos hasta que el viento y el Sol entreguen tanta energía como una caldera de núcleos.

No entiendo como algo que puede ser tan sencillo, como seleccionar un lugar, abrir un gran agujero, y sembrarlo de basura galáctica, se convierte en un circo bárbaro de prensa radiactiva.

A la rueda, rueda, de Pan y Canela

Foto:x.a.c.rey. (Rueda de carro antiguo)

Era tiempo de Belenes. La Navidad fría de Aragón dormía las manos, cosa insignificante para quien construye Belenes como si fuese un juego, un hobby que mezcla fe y paciencia.

Agüero se disponía a mostrar sus mejores Belenes cuando me interesó esta rueda en una casa de pueblo rehabilitada. Objetos antiguos que aún viven, reconvertidos en ritual de culto al pasado.