Una mascota en casa
Aquí está la prueba definitiva de la calidad de Hámster que tiene mi niña.
Ya antes la mascota sufrió la evaluación del cole en casa. Ver notas. :)
Los textos que divierten al blog
Aquí está la prueba definitiva de la calidad de Hámster que tiene mi niña.
Ya antes la mascota sufrió la evaluación del cole en casa. Ver notas. :)
Aún no hace un año que Máx, el hámster, vive con nosotros en su casa de 40*40 cm, con rueda de diversión, comedero y mini-botella de agua. Mi niña lo trata como el hermanito pequeño y por extensión dice a su madre: eres la abuela de Máx!
El hermanito o el juguete que se mueve sin pilas, se deja acariciar a veces, y otras muerde. Y cierto es que lo sacamos a pasear de vez en cuando por el pasillo para que la niña juegue con él, cogiéndolo, soltándolo, persiguiéndolo, y seguramente asustándolo, hasta que Máx, el hámster, pide la hora, volver a su pequeño hogar a descansar.
La última vez que Máx salió de su jaula, se fue al cole, y la niña profesora lo evaluó. He aquí las notas de Máx, el hámster, en el gran cole del pasillo. Traduzco:
Velocidad Máxima, Escondite, Salto de altura, Escalada: Sobresaliente.
Lentura Máxima, Torpeza, Tablas: Suspenso.
Está claro que nuestro Máx, el hámster, es todo un deportista, y no le va muy bien en el resto de las asignaturas.
Al final del día tiene que haber algo que impacte o provoque un pensamiento, sino, es probable que no se haya vivido ese día. Positivo o negativo es indiferente. Lo importante es que cuente para poder afrontar el día siguiente con la perspectiva de un hecho positivo, o más positivo.
Hoy Alberto hablaba de su divorcio. Tiene un negocio que atiende al público directamente, y aunque parezca mentira, el divorcio de sus clientes planea y condiciona el pago de las facturas. Si es tanto, por favor Alberto, factúralo a ella. ¿Cuánto crees que vale esto otro para ver si lo pago yo o él?
Tal es la vida material, condicionada al dinero que da la felicidad -estabilidad mínima para no mendigar- que con mayor frecuencia, o quizás desde siempre, los matrimonios son pura transacción económica. Es un hecho.
En el fondo todo está regido por la más elemental superviviencia, no ya de la especie, sino de uno mismo.
Si esto sucede cuando las vacas son gordas, imagina cuando las vacas son anoréxicas. “Nadie quiere a nadie” es una sentencia que envenena el “Sí quiero” de los altares. La conversación entre Alberto y los demás giraba alrededor de la “Custodia compartida”, el abuso patente que la ley otorga a las mujeres con perjuicio de los hombres.
“La Pérdida” nubla, ciega, condiciona, y sólo vale sobrevivir.
Entonces es cuando aparecen preguntas como ¿cuándo ocurre eso que rompe al “sentido común”?, ¿cuándo llega ese momento en que sólo valgo yo?, ¿quién es esta persona que está a mi lado, que no reconozco, y a la que quiero sacar partido?, ¿y los hijos?
Al final del día tiene que haber algo que impacte o provoque una solución.