Al final de este texto puedes pensar lo que quieras, pero lo que no se puede esconder o evitar es el sentido común de las personas.
Pongamos de nombre que ella se llama Gloria. Nombre falso. Pongamos que tiene dos hijos, niña y niño. Hijos verdaderos. Su hija tiene 13 años, y su hijo de 6 años va al colegio con mi hija. Mi hija, naturalmente, es más que verdadera, pero esta historia de no es de ella sino de las vivencias de Gloria, que es cubana.
Conocí a Gloria hace tres años. Negra y joven, emigrada de Cuba con solo 22 años. Ella era de Santiago, o su familia es de Santiago, todavía. Siendo Gloria cubana, y yo también, es más que evidente y verdadero que hemos mantenido conversaciones sobre nuestra isla en incontables ocasiones.
Conociendo que yo pienso lo que pienso de Cuba hace más de 15 años, enseguida supe que Gloria mantenía esa posición que tienen muchos cubanos de, precisamente, no posicionarse en contra del sistema político cubano, a pesar de haber emigrado, a pesar de estar en este lado del mundo, España, conociendo -si se quiere- aquel otro punto de vista que en Cuba es completamente excluido por el gobierno. A pesar de pagar el dinero que solicita el consulado en Barcelona y que no tiene Gloria para viajar a Santiago y estar con su familia. A pesar de gastar el dinero que no tiene en llamadas de teléfono doblemente caras. A pesar de enviar un dinero que no tiene a su familia para que sobrevivan. A pesar de estar en el desempleo.
O sea que Gloria, como muchos cubanos, aún mantienen la idea romántica de una Cuba víctima y que algún día, no sabremos cuando, podrá estar a la altura de una promesa de 50 años. Un país justo, igualitario, capaz, moderno, educado, con todas las necesidades de la población cubierta. En fin, la promesa de un país edulcurado bajo el Ingenio del gobierno actual.
Pero en Junio del 2010 Gloria regresó de Cuba, después de haber estado un mes en Santiago, con su familia, con su país idílico. Y me ha contado lo que vivió.
Desde que aterrizó en el aeropuerto de Santiago comenzaron los problemas.
Un guardia de la Aduana quería cobrarle 200 dólares por sobrepeso en su equipaje. Ella dijo que no era posible porque en Madrid ya estaba pesado el equipaje, y estaba en regla. Ante la insistencia del guardia Gloria mostraba el papel que justificaba el peso correcto. Además, el guardia pesaba su equipaje dentro de un carro de supermercado, y, en teoría, ese peso era descontado. Toda la negociación de pagar o no, bajo la clara y manifiesta falta de educación, palabras obscenas, y trato irritante del funcionario. También, es del carajo sentir esa cosa de alguien que cree, piensa, y actúa, que está por encima de uno, hasta que uno mismo llegue a sentirse como una verdadera mierda. Al final Gloria pagó como 40 dólares, ya que estaba allí, ya que sería peor volver a Madrid.
En la cinta de recogida de equipaje, un cubano se le acercó muy amablemente para ayudarla y acompañarla hasta la puerta o el taxi. Le pidió un euro. ¿Sabes lo que es pedir un euro por nada, como si yo tuviera dinero?, me dice Gloria. Probablemente, casi seguro, esto ocurre en cualquier aeropuerto del mundo, y no fuese nada si ella no hubiera sentido por todo Santiago el agobio de tener siempre gente encima pidiendo, a todas horas, todos los días.
En cuanto llegó a su casa empezó a conocer a una familia multiplicada por dos en poco tiempo. Entre los más allegados, primos irreconocibles, olvidados, pero que no podían perderse la reaparición de Gloria. De manera que siempre había gente en su casa, y hasta le despertaban al amanecer para pedirle dinero o regalarle una calabaza. Préstame 5 dólares mi amiga, y yo te lo devuelvo antes de que te vayas, le dijo una vecina.
Un día alquiló un camión pequeño para ir a la playa con sus familiares más cercanos. Les paró la policía. ¿Por qué tienes tú tanto poder adquisitivo? Preguntó un policía afilando los dientes para poner una multa terrible al conductor ya que no podía llevar a gente con dólares. Pero si es mi amigo, dijo Gloria. Pero le pusieron la multa a pagar allí mismo.
Un campesino con un saco de yuca para vender en Santiago es un traficante de alimentos y por tanto un delincuente. Gloria vio cómo un policía multaba a un campesino con 1000 pesos por eso. El guardia confiscó el saco de yucas.
La prostitución descarada, diurna, de niñas de 13 años por apenas un par de dólares, o una pizza, es tan consentida que casi parece natural o lógico que exista la prostitución de niñas. Nadie, o al menos ella no conoció a nadie, se escandaliza por ello. Muchos cubanos son los propios clientes de este tipo de prostitución. Digamos que, ya los turistas no son los únicos. Esto afectó mucho a Gloria porque veía en esas niñas la edad de su propia hija. Observó, y sintió, la mirada sexual y desnuda de los cubanos hacia su hija.
Cada vez es mayor la diferencia social entre la clase de los que salen a hacer misiones especiales del Estado, como los médicos, los profesores, en países de América, y los que no pueden, no salen, el resto de la población. Gloria vio niños en las escuelas con zapatillas Nike, y otros con zapatos hechos de cámara de tractor cocidos. Niños que meriendan, y otros que no meriendan.
Los precios de los productos en las tiendas en dólares son escandalosamente caros respecto a Europa. No recuerdo el precio que me dijo de un cuarto de pollo en un DITÚ -cadena de restaurantes cubanos en dólares-pero ella pagó 50 dólares por un cuarto de pollo, unas patatas fritas, y unas bebidas para 4 personas. Encima aguantar el mal servicio, las malas ganas de quienes trabajan en esa cadena o en cualquier parte. El hastío de la gente es más que evidente.
Finalmente Gloria estuvo un mes en Cuba, pero a la semana de estar en la isla ya quiso regresar a España.
Seguramente habrá quien piense que hay países en el mundo peores que Cuba. Es posible que así sea. Pero lo que no se puede permitir, es justificar el grave estado de Cuba porque existan otros peores. O que el Gobierno de Cuba intente acallar los problemas, o mirar para otro lado, o no mirar, mientras se instala la selva en las ciudades.
Es muy duro constatar que, si alguna vez en Cuba existió buena educación, amabilidad, respeto, dignidad, eso hoy ya no existe. El desinterés por las cosas, la corrupción, el escepticismo, lastran completamente al país. Tanto, que si un día, por casualidad, los gobernantes del país fuesen otros, habría que empezar por alfabetizarlo entero en la convivencia social. Habría que crear nuevas motivaciones, arrancar de raíz la necesidad de vender un cuerpo de niña por una pizza mala malísima.
Las limitaciones, las prohibiciones, la correa del Estado a la propia creatividad del ser humano, han hecho de Cuba el zoológico de la deshumanización.
Gloria advirtió a su madre que no volvería nunca más en esas condiciones.

Desgraciadamente desde que me fui de Cuba hace 8 anos no he podido regresar, o mejor dicho me han negado la visa para ir pues era medico alla y “traicione a la revolucion”. He estado triste un monton de veces pues mi familia esta alla, lo mas que puedo hacer es mandar dinero, un poco de ropa y zapatos de vez en cuando y una miserable llamada por telefono que la mitad de las veces se cae o ni se entiende lo que se esta hablando. El sur de la florida, miami en particular esta lleno de cubanos y “balseros”, para mi son dos tipos de personas diferentes a pesar de haber nacido todos alli. Cubano para mi es ese que llego a trabajar aqui, a partirse el lomo, revalidar el titulo, o al menos intentarlo mil veces, a sacar alante a su familia y adaptarse a este regimen, vivir dignamente y agardecido de una segunda oportunidad en esta vida, yo soy cubana.
“Balsero” es para mi esta nueva generacion que esta llenando las calles de Miami, gracias a Dios no se han mudado muchos a Naples, una preciosa ciudad de la costa oeste de la florida; maleducados, sin cultura, que hablan alto, gritan en los supermercados, chusma, que lo unico que les interesa es irse a una discoteca, fumar marihuana. Desinteresados totalmente de ser parte del melting pot, que quieren vivir aqui como ellos se imaginaron que iba a ser esto, los dolares lloviendo de los arboles. Esa es la generacion de jovenes que vive hoy en Cuba pero esa no fue mi generacion, como han cambiado las cosas en solo unos poco anos. Mi hermana aun esta alla, agradezco la mano dura de mi papa porque se que ella nunca se volvera asi, si alguna vez viene conmigo sera cubana, no balsera.
Si alguna vez regreso a Cuba les contare la odisea.
hola lola¡¡
bienvenida¡
lo de cuba es una pena mayúscula¡
saludos¡
Hola, vengo del blog de Aguaya, ya me habían comentado varios amigos que han visitado Cuba, todos a los que me refiero son españoles, que la gente allá no hacía más que pedir, desde la camarera de la habitación del hotel que le pidió a una de mis amigas un creyón de labios para su mamá, hasta el chófer de la guagua que los llevaba de excursión que le pidió a uno de los hombres la camisa que llevaba porque le venía bien para su trabajo.
Una amiga que fue hace ya muchos años, allá por principios de los 90, me contaba indignada cómo habían sacado a unos cubanos de Tropicana para que pasaran ellos, turistas españoles.
Yo llevo 40 años fuera de Cuba, ese país ya no lo reconozco. No es la Cuba en la que yo nací y me eduqué.
Saludos,