Foto:x.a.crey.(Boniface Ofogo)
Estaba en el cole de mi niña a recogerla como es costumbre, los viernes por la tarde, cuando me entero que venía un narrador de cuentos a presentar su último libro “El León Kandiga”. Nos quedamos, porque también es costumbre que mi niña lea cuentos, y esté cerca de los libros. Y aproveché para entrevistar al narrador africano.
PB – ¿Cómo es su nombre?
BO – Boniface Ofogo.
PB – ¿Y de que país?
BO – Soy de Camerún.
PB – ¿Por qué emigró y cuándo?
BO – Bueno, en 1988 salí de Camerún para estudiar en España por una beca de cooperación.
PB – ¿Y te quedaste porque encontraste el amor?
BO – Bueno, el amor, la pareja, vino mucho después. Me quedé porque me gustó España.
PB – ¿Qué hacías antes en Camerún? ¿Y ahora?
BO – Era muy joven cuando salí de Camerún, así que sólo estudiaba. Y ahora me dedico a leer cuentos, escribir, narrarlos, para niños y adultos. Estamos aquí porque presentamos el último para niños, ilustrado por Elisa Arguillé. Tengo una página web que puedes entrar y ver mi trayectoria: boniofogo.com. Entre otras cosas me gradué de Filología Hispánica.
PB -¿Cómo viene eso de narrar cuentos?
BO – ¡Ah¡ Porque en la aldea dónde vivía en Camerún solíamos contar historias. Como tal no había libros, así que las historias las contábamos completamente orales. De ahí, mi experiencia.
PB – Creo, sinceramente, que eres bueno.
BO – Bueno, es casi innato. Muchos españoles me han preguntado: ¿cómo aprendiste a narrar? Y yo les respondo: Pues en mi aldea.
PB – ¿Cómo te tratan los españoles?
BO – Pues muy bien, la verdad. Se me han abierto muchas puertas por esa cosa de ser extranjero, digamos, discriminación positiva. O quizás porque no hay muchos narradores negros, o de África en España.
PB – ¿Regresas a Camerún? ¿Regresarás para siempre?
BO – Viajo desde siempre una vez al año a mi pueblo. Necesito de aquello. Al final de mi carrera, sí, regresaré para siempre estar allí en Camerún, para mi jubilación.
PB – ¿Y eso?
BO – Porque la jubilación, los ancianos en general, son muy considerados en África. Es decir, existe gran tradición de respeto hacia los mayores, por sabiduría, consideración.
PB – Como en Asia, Japón.
BO – Sí. Así es.
PB – Bueno, Boniface, muchas gracias por concederme un par de minutos.
BO – Por nada. Ha sido un placer.
Y se fue Boniface con los niños, rodeándole a él como si fuese el rey hormiga, con su bastón de cactus seco, lleno de semillas, y dice, lleno también de hormigas vivas que caminaban todo su tronco. ¡Fantástico! ¿Hormigas de verdad? Preguntó un niño.
¡Hasta proto, Boniface!