Opinión: El mecanismo del horror: Fidel Castro y los Nazis
Era moderna. Hoy estamos aquí. Pero ayer (por civilizaciones antiguas y hechos aberrantes de la historia) pasaron muchas otras cosas que tienen que ver con los mecanismos que utilizan los que tienen el poder para oprimir y presionar a sus pueblos, erigirse en mesías, engañar con diatribas de cal y de arena.
En esta web del Museo del Holocausto en Estados Unidos están bien documentados los pasos que, consciente o no, todo dictador utiliza para monopolizar las voluntades de la gente. En este caso, completamente representativo de los Nazis pero de igual manera extrapolable a las Dictaduras de hoy.
De sus innumerables páginas se puede sacar el siguiente menú, algoritmo del horror:
- Creación de una figura líder, salvador, mesiánico.
- Consolidación del concepto “Nación o Patria”
- Propaganda sobre un futuro mejor con adoctrinamiento de los jóvenes
- Definición del enemigo “por exclusión”
- Redacción de las noticias, dominio de la prensa, radio, medios de comunicación
De esta forma en una de las páginas del Museo se puede leer:
“Hitler suponía que los vencedores de la Primera Guerra Mundial (Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos e Italia) habían recorrido las calles con mensajes claros y simples que alentaban a sus propias fuerzas y, al mismo tiempo, debilitaban el deseo alemán de combatir. Hitler comprendió el poder de los símbolos, la oratoria y la imagen, y formuló eslóganes para su partido político que eran simples, concretos y conmovedores para llegar a las masas”
Fidel Castro ha tenido la ventaja de comprender, leer, y estudiar, a estos monopolios del poder por vivir otra época. Es sabido en muchos otros libros anteriormente publicados su marcado interés en lecturas sobre los más grandes dominadores de hombres, o civilizaciones antiguas como la romana. Así, ubicado en el tiempo más allá de Hitler, Franco, Napoleón, y, consciente o no, ha aplicado estas máximas del dominio de masas, se ha autoproclamado salvador de la patria Cuba, hasta el absurdo, como dijo hace poco Raúl Castro, de hacer desaparecer a Cuba de la faz de la tierra si la Revolución muere, o sea, ellos mismos que instalados en el poder durante más de 50 años, administran la isla.
En otro párrafo del museo se puede leer:
“El culto a Adolf Hitler fue un fenómeno masivo fomentado deliberadamente. Tanto los propagandistas nazis como los artistas producían pinturas, letreros y bustos del Führer, que luego eran reproducidos en grandes cantidades para ser colocados en lugares públicos y en los hogares”.
En Cuba sabido es que todos los mártires del pasado cada año una y otra vez renacen de sus cenizas en forma de busto, pintura, estatua, y se plantan en los lugares públicos, en las aulas, en la misma consciencia colectiva en forma de repetición monocorde en la radio y en la televisión. Claro que sólo aquellos mártires que alimentan y refuerzan el objetivo mismo del Estado, de la dictadura cubana, sobrevivirse a sí mismos en el tiempo. Todo mártir opositor desde la visión del Omnipresente Fidel Castro, ni es mártir, ni es opositor, todo lo contrario. Desde el primer momento de la distención con el discurso oficial se considera desafecto, mal nacido, traidor, y es tildado a los ojos gigantes de la opinión pública nacional e internacional como delincuente. Ejemplos sobran para demostrar esta idea. Quedémonos con Orlando Zapata.
Esta consideración queda vista así según la ideología nazi hacia aquellos necesarios enemigos obligados de exclusión, y como escarmiento público:
“Un factor esencial en la creación de un grupo cohesivo es definir quién estará excluido del grupo. Los propagandistas nazis colaboraron con las políticas del régimen identificando públicamente a los grupos que había que excluir, incitando el odio o cultivando la indiferencia, y justificando la condición de parias de estos grupos ante la población”.
Si el objetivo era(es) controlar la total hermeticidad del sistema acorde a la ideología totalitaria nada mejor que mover los hilos de la cultura a su antojo, influir en el arte juzgado de antemano antes de ser arte, en definitiva, la cultura a las órdenes del máximo líder. El Museo del Holocausto sobre esto apunta:
“A través del control que ejercía la Cámara de Cultura del Reich sobre las instituciones culturales como los museos, los nazis generaron nuevas oportunidades para difundir la propaganda antisemita”.
La Cultura en sí misma lo es todo, radio, prensa, televisión, internet, cine, y todo bajo el dominio del poder reinante. En un sistema que controla hasta la más mínima coma, el más imperceptible de los trazos en un óleo, que necesita siempre una aprobación de los órganos de poder para ellos creados, ¿qué se puede esperar para que la población despierte, abra los ojos?, ¿o para que el cine mismo sea cine y sea arte?
Del Museo del Holocausto, a continuación estos ejemplos que erizan la piel, más cuando son fácilmente aplicables a dictaduras como la cubana, hecho real hoy, represión de toda opinión independiente bajo la criba de la prensa oficialista Granma, Juventud Rebelde, y otras.
Sobre la manipulación de los hechos, la realidad, y los titulares:
“Incluso cuando los periódicos de todo el mundo informaron los hechos y las consecuencias de esta terrible noche (ola de violencia en Noviembre de 1938), el Ministerio de Propaganda Alemana se ocupó de realizar un control de los daños a través de una campaña de prensa orquestada que buscaba justificar las pasiones detrás de la violencia, atribuyéndolas a la “indignación espontánea” del pueblo alemán, y minimizar el alcance real de las muertes y la destrucción”
“La manipulación bajo cuerda de la prensa respecto a este hecho revela las operaciones de control de la información -y del daño- de la maquinaria de propaganda nazi (tanto al público alemán como al público internacional) y la rapidez con la que respondía a la crítica y a las noticias de último momento”.
Sobre la radio, los discursos, y el adiestramiento:
“Después de 1933, la radio alemana transmitía los discursos de Hitler en los hogares, las fábricas e, incluso, en las calles de las ciudades a través de altavoces. Los funcionarios del Ministerio de Propaganda de Goebbels vieron la gran promesa que significaba la radio para la propaganda. El ministerio otorgó importantes subsidios para la fabricación de la económica “Radio del pueblo” (Volksempfänger) y facilitar así su venta. Hacia 1935, se habían vendido aproximadamente 1,5 millones de estas radios, lo que convirtió a Alemania en el país con una de las mayores audiencias radiales del mundo”.
Sobre el engaño masivo a la población para sostener una idea distorsionada de la realidad:
“Hasta el final de la guerra, los propagandistas nazis mantuvieron la atención pública centrada en lo que le sucedería a Alemania en caso de una derrota. El Ministerio de Propaganda explotó particularmente la divulgación de un plan económico de posguerra para Alemania desarrollado en 1944 por Henry Morgenthau, Jr., Secretario del Tesoro de la administración Roosevelt. Morgenthau imaginaba despojar a Alemania de su industria pesada y regresar el país a una economía agraria. Historias como estas, que ayudaron en algo a fortalecer la resistencia cuando las tropas Aliadas ingresaron a Alemania, tenían como objetivo intensificar el miedo a la capitulación, alentar el fanatismo y pedir la destrucción constante del enemigo”.
Al leer toda esta información en el Museo del Holocausto de Estados Unidos queda inevitablemente la duda o el parecido increíble en la forma de actuar de Fidel y Raúl durante más de 50 años en Cuba. Parece un calco de la misma política férrea de intrusión en todos los ámbitos de la sociedad cubana, la creación perenne del “enemigo Estados Unidos” como catalizador de aquellas medidas que justifiquen aún más la política cubana y el control del país, el reparto intensivo de televisores y radios para monopolizar todas las ondas con “el mensaje” en la década del 60 y 70 con ayuda de la Unión Soviética, la paralización completa del país ante una alocución del “líder” en cuánta fecha señalada de interés al régimen, lectura y visionado obligado de los medios de comunicación del país en todas las escuelas, la exclusión continua y manipuladora en toda Cuba de los opositores, los homosexuales, los religiosos, como si fuesen el enemigo siendo cubanos, como si al contrario de los nazis en raza Aria se estuviese fabricando una raza teórica socialista, o comunista.
En fin, la lista sería interminable.
Excelente post. Fidel Castro, así como Salvador Allende, está comprobado, eran admiradores de Hitler, el libro de cabecera de Castro, acotado con frases admiraticas era Mi Lucha: Mein Kampf. La historia de cómo este ejemplar se perdió en España, el ejemplar perteneciente a Castro, la cuento en La Ficción Fidel, libro que quisieron hacer desaparecer a través de un infiltrado que vive en Madrid. No olvidar que el nazismo sale del nacionalsocialismo. Isis Wirth ha escrito sobre el tema. Gracias por este post.
Ahora que lo dices¡ Tengo que buscar tu libro¡¡ Y de paso los otros que propones¡
Creo que es realmente interesante. Al final, la población, los pueblos, quedan en manos de fanáticos con un ego isoportable.
Un abrazo¡
Esa es la palabra: excelente!
A mí, que vivo en Alemania y que veo/leo/oigo a diario documentales, periódicos, anécdotas y mucho más sobre la historia de este país, cada vez me parecen más similares ésta y la de Cuba, sobre todo la relacionada con la dictadura de Hitler y con la la Seguridad del Estado (Stasi) de la RDA.
Gracias, Amaury, por avisarme!!!!!!! Paso la voz por mi Facebook/Twitter……..