Etiquetado: emigración

Denuncia: Yo acuso al Gobierno de Cuba

La estrella sangra

A raíz del nuevo grupo en Facebook para denunciar los abusos en Cuba y que quede claramente constancia de ello, publiqué este comentario:

Yo acuso al Gobierno cubano de quitar la palabra libre y espontánea al pueblo de Cuba,  de forma que se criminaliza a quién hable demás o fuera de los cauces estatales. Yo acuso al Gobierno cubano de fragmentar la sociedad cubana, a sus familias, bajo el pretexto de un mundo mejor o diseñado según una visión apocalíptica irreal del mundo, cuando no tenía garantías ni medios de cumplir semejante promesa, a costa de romper lazos de unión entre los cubanos, sus familias. Yo acuso al Gobierno cubano de impedir la libre circulación de los cubanos a través de sus fronteras, y de que esto sea exageradamente caro cuando la mayoría de los emigrantes cubanos apenas trabajan para sostener a sus familias y a su propia persona, y máxime, cuando gracias a la prisión psicológica que es toda Cuba muchos han tenido que emigrar. De esta forma, también acuso al Gobierno cubano por todos los muertos desaparecidos en el Mar Caribe tratando de huir. Acusamos. ¿Pero cómo hacer cumplir la justicia en Cuba? ¿Quién podrá poner el cascabel a los Castros? ¿Dónde encontrar un único lugar online o en la vida física que sea todo el compendio, resumen, de todas las acusaciones de todos los cubanos, y hacerla valer ante organismos internacionales? ¿Cuándo?

Emigrantes: Boniface Ofogo, narrador de cuentos

Foto:x.a.crey.(Boniface Ofogo)

Estaba en el cole de mi niña a recogerla como es costumbre, los viernes por la tarde, cuando me entero que venía un narrador de cuentos a presentar su último libro “El León Kandiga”. Nos quedamos, porque también es costumbre que mi niña lea cuentos, y esté cerca de los libros. Y aproveché para entrevistar al narrador africano.

PB – ¿Cómo es su nombre?

BO – Boniface Ofogo.

PB – ¿Y de que país?

BO – Soy de Camerún.

PB – ¿Por qué emigró y cuándo?

BO – Bueno, en 1988 salí de Camerún para estudiar en España por una beca de cooperación.

PB – ¿Y te quedaste porque encontraste el amor?

BO – Bueno, el amor, la pareja, vino mucho después. Me quedé porque me gustó España.

PB – ¿Qué hacías antes en Camerún? ¿Y ahora?

BO – Era muy joven cuando salí de Camerún, así que sólo estudiaba. Y ahora me dedico a leer cuentos, escribir, narrarlos, para niños y adultos. Estamos aquí porque presentamos el último para niños, ilustrado por Elisa Arguillé. Tengo una página web que puedes entrar y ver mi trayectoria: boniofogo.com. Entre otras cosas me gradué de Filología Hispánica.

PB -¿Cómo viene eso de narrar cuentos?

BO – ¡Ah¡ Porque en la aldea dónde vivía en Camerún solíamos contar historias. Como tal no había libros, así que las historias las contábamos completamente orales. De ahí, mi experiencia.

PB – Creo, sinceramente, que eres bueno.

BO – Bueno, es casi innato. Muchos españoles me han preguntado: ¿cómo aprendiste a narrar? Y yo les respondo: Pues en mi aldea.

PB – ¿Cómo te tratan los españoles?

BO – Pues muy bien, la verdad. Se me han abierto muchas puertas por esa cosa de ser extranjero, digamos, discriminación positiva. O quizás porque no hay muchos narradores negros, o de África en España.

PB – ¿Regresas a Camerún? ¿Regresarás para siempre?

BO – Viajo desde siempre una vez al año a mi pueblo. Necesito de aquello. Al final de mi carrera, sí, regresaré para siempre estar allí en Camerún, para mi jubilación.

PB – ¿Y eso?

BO – Porque la jubilación, los ancianos en general, son muy considerados en África. Es decir, existe gran tradición de respeto hacia los mayores, por sabiduría, consideración.

PB – Como en Asia, Japón.

BO – Sí. Así es.

PB – Bueno, Boniface, muchas gracias por concederme un par de minutos.

BO – Por nada. Ha sido un placer.

Y se fue Boniface con los niños, rodeándole a él como si fuese el rey hormiga, con su bastón de cactus seco, lleno de semillas, y dice, lleno también de hormigas vivas que caminaban todo su tronco. ¡Fantástico! ¿Hormigas de verdad? Preguntó un niño.

¡Hasta proto, Boniface!

Emigrantes: Un albañil rumano en Zaragoza, España

“Entrevista al emigrante” es una sección que pretende acercar las vidas anónimas e intrascendentes de los emigrantes. Entonces, ¿qué hay de interesante en entrevistar a emigrantes? Pues una idea muy sencilla. Detrás de cada rostro que emigra hay un problema humano que reconocer, en ellos, y en nosotros mismos. Se aplica pues la máxima, “cada persona es un mundo”. O porque conociendo a otros comprenderemos mejor lo que nos rodea.

Hoy entrevistamos a Gabriel Comanescu, rumano albañil que vive en Zaragoza, España.

PB – ¿Por qué emigraste? ¿Cuándo?

GC – Me fui de Rumanía en el año 2004. Para buscarme la vida. Una vida mejor, como todos.

PB – ¿Qué hacías antes en Rumanía? ¿Y ahora?

GC – En mi país trabajaba de constructor, albañil. Hacía encofrados para las presas, túneles. Pero estudié dos años para ser veterinario. Cuando terminé fue el cambio de gobierno en el ´89. Entonces los animales empezaron a escasear y no pude ejercer de veterinario. Por eso comencé a estudiar Contabilidad, pero tampoco funcionó, así que me hice albañil. Tengo diplomas de todo.

PB – ¿Y ahora qué haces?

GC – En España trabajo de albañil. Hago reparaciones, reformas. Me monté una empresa de reformas. Se llama Construcciones Horizontes S.C

PB – ¿Vives mejor que en Rumanía? ¿Valió la pena emigrar?

GC – ¡Hombre, claro!

PB – ¿Y cómo te tratan los españoles?

GC – La gente en España me trata bien. Nunca he tenido problemas con nadie. Sin embargo, comprendo que se cree mala imagen de los rumanos. Sólo basta que uno haga algo malo para considerar a todos los rumanos como gente mala. Es así.

PB – ¿Visitas Rumanía?

GC – Sí. Cada año voy de vacaciones para ver a mi familia en Campulung.

PB – ¿Tienes familia en España?

GC – Sí. Cuando vine a España llegué solo. Al mes traje a mi esposa. Y a los niños dos años después. El resto está en Rumanía.

PB – ¿Regresarás otra vez a tu país para vivir?

GC – Bueno. Eso depende del trabajo. Si la cosa se pone muy mal en España, regresaría. Aunque no lo sé.

PB – ¡Gracias, Gabriel!

GC – Por nada, hombre.