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Fuente de Foto: x.a.c.rey. (Palomas en el pueblo de Atarés, Pirineo aragonés)

Al fin. Es mi día. El de mi familia, «Los Reyes».

Presunción de Rey. Posición desde la que se arenga al mundo desde los tiempos mismos en que la magia fue considerada hechicería. Y al revés. Más no gano nada, excepto un espléndido carbón. Azúcar morena. Azúcar negruzca conglomerada en algo que parece una esponja. Me he portado mal. Lo sé. Por eso tengo carbón.

Creo que en este año 2010 me portaré aún peor.

Arengaré a todos los cubanos a una unión pacífica en contra de la sociedad del miedo y el terror confitado. Gritaré a toda palabra escrita: «Libertad», «Abajo el Estado cubano de sabor a naranja amarga». Ya está bien de portarse uno bien para recibir el beneplácito de los Reyes Castros, como si te fueran a regalar un juguete básico y neobásico en forma de permiso de entrada al país, o en inmunidad a cárceles cubanas.

«Hacer la pelota», dicen en España. Aceptar y callar para recibir el indulto de una reunificación familiar, sería la traducción. O callar con cara de espamo y terror ante la posibilidad de contar los mismos barrotes durante años.

USTED. No mire hacia otro lado. Usted. Piense en esto:

«Nadie va a hacer lo que tú piensas si no lo haces tú mismo» Y a la vez. «Ponte en el lugar de los demás». Sería el mejor regalo de Reyes para aquellos que ya han hablado y sufren consecuencias. No hay suficiente espacio para todos los cubanos en las mazmorras de la isla.

¡Feliz día de Reyes! Espero que te traigan carbón.

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