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Escenario A

Estoy convencido de que he dejado de vivir historias, como hechos o actos, que hubiesen significado puntos de inflexión. Por ejemplo, la que me contó la chica rusa del bar, cuando fueron al concierto de jazz en Zaragoza para ver a los Valdés, Chucho y Bebo, concierto que pude ir y no fui. Dice que un amigo suyo que no sé de qué país es, lloró de emoción al término de aquella noche de dueto entre piano y jazz, a solas. En Cuba una vez, en el Teatro Nacional, no lloré cuando Chucho terminó de transformar su piano en una caja de música, pero me quedé atónito y embriagado, siendo en ese momento suficiente. Hoy no puedo decir lo mismo, sólo haber imaginado algo que pudo ser mayor y no fue.

Escenario B

Hablando de conciertos, llegó el momento de contar que fui a ver a Gloria Estefan, mi primer y único concierto de alguna personalidad de la música internacional. Sucedió casi al final de la Expo de Zaragoza. Me sentí como quien quiere coger esa oportunidad que pasa delante de los ojos. Habíamos caminado durante todo el día, mi novia, mi niña y yo, por todos aquellos pabellones de la Expo, cuando una amiga nos regaló unas entradas para ver a Gloria casi al caer la noche. No lo pensamos. O sí, ya que la niña no podíamos dejarla con alguien. Aún así lo intentamos, pero mi niña tiene la sangre caliente y ya mueve su culito como cualquier negrita solariega de la Habana, y quería ir a toda costa al concierto, a bailar, decía. Entonces fuimos corriendo, en el último autobús que la organización de la Expo puso para ello. Todo en el concierto empezaba bien, para Gloria, para nosotros, pero tuvimos la mala suerte de que esa noche el Cierzo sopló con fuerza bruta, trayendo consigo el frío más remoto de los Pirineos. Nos helamos. La niña movió su cuerpo un par de veces y se durmió, la tuve en brazos casi las dos horas que duró el concierto. Bailé de frío como es de suponer. Y hasta Gloria interrumpió la canción para espetar al público algo que, entre cubanos, no escuchaba hacía mucho: ¡Coñó que frío!, dijo, y siguió cantando.

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